Plaza Uruguay; 70 años de vida comunitaria

La ciudad jardín por excelencia

  • Textos: Andrés Morales.
  • Fotos: Paloma Palomino, Verónica Aguirre.

Al oriente de la comuna de Providencia existe un barrio discreto y que muchas veces ha pasado desapercibido ante los intensos procesos urbanos que vive la ciudad de Santiago. Construido a fines de la década de 1940, hoy en día conserva gran parte de sus edificaciones originales, siendo un gran ejemplo del modelo de ciudad jardín.

A principios del 1900, el empresario agrícola Ricardo Lyon Pérez, fanático de la hípica, construyó en sus terrenos de la comuna de Providencia un criadero de caballos finos que bautizó con el nombre de “Criadero Limited”. Éste contaba con caballerizas, áreas de pastoreo y una gran pista de entrenamiento, siendo sus caballos los más cotizados del mercado local en aquellos años. La crisis económica de 1929 y la muerte de Ricardo Lyon algunos años después provocaron el cierre definitivo del criadero, permaneciendo el terreno sin uso por más de una década. A mediados de la década de 1940, se realizó en el lugar un proyecto de loteo residencial siguiendo el modelo inglés de la ciudad jardín, en el cual se incorporaron calles arboladas, casas aisladas con amplios jardines a su alrededor y una plaza pública que rescató árboles añosos del antiguo Criadero Limited, siendo conocida posteriormente como Plaza Uruguay.

Este nuevo barrio contaba con casas de diversos estilos arquitectónicos y diseñadas según los gustos de los propietarios. Así, de manera armónica convivían pequeñas casas neocoloniales de muros blancos, tejas de arcilla y rejas de fierro forjado, junto a chalets afrancesados con amplios vestíbulos con pisos de mármol y escaleras señoriales con barandas de bronce y fierro. Y, entre medio de esta diversidad, no era extraño encontrar una que otra casa moderna, con sus muros a modo de planos abstractos, texturas imponentes y voladizos imposibles.

Lentamente se fue generando una comunidad en torno a la Plaza Uruguay, donde sus vecinos se encontraban de manera cotidiana entre almacenes y pastelerías, árboles añosos y paseos vespertinos, explorando así un modelo de vida suburbano desconocido hasta entonces en nuestro país. Con el paso de los años, la ciudad creció a tal punto que absorbió este antiguo suburbio y lo convirtió en un sector céntrico, pero cuya distancia a la principal avenida de la comuna lo mantuvo a salvo de la renovación acelerada y poco planificada que otros barrios sí sufrieron.

Esta armonía urbana fue la que trajo de vuelta a la familia Zanetta Benguria al barrio luego de pasar una larga temporada en Ecuador. Cerca del año 2000 recuperaron su antigua casa ley Pereira de calle Los Diamelos esquina Amapolas, pero cuando el espacio se hizo poco, se mudaron a su casa definitiva, mucho más amplia que la anterior, ubicada a tres cuadras de la Plaza Uruguay. Por ella pasaron los 5 hermanos Zanetta, siendo Rafael el único que permanece junto a sus padres el día de hoy. Él recuerda varios locales comerciales de barrio que han desaparecido con el paso del tiempo, donde sastrerías y zapaterías se han transformado en supermercados y pizzerías. Pero entre toda esta vorágine comercial, Rafael destaca la persistencia del kiosko de verduras de Anna Labbé en la Av. Diego de Almagro esquina Av. El Bosque, el cual ha logrado vencer las dificultades económicas de los últimos años y permanecer como el mejor lugar del barrio para abastecerse de frutas y verduras frescas.“A falta de una feria libre, vamos al kiosko” señala una antigua vecina del barrio.

Durante la pandemia, los Zanetta han aprovechado la amplitud de su casa para reorganizar sus espacios y adaptarse ade manera eficiente al teletrabajo. Mientras el padre de Rafael, agrónomo de profesión, se quedó en Cauquenes para coordinar las labores en el campo, su madre optó por el escritorio de la casa para tener ahí sus reuniones de trabajo. Rafael tomó una de las piezas vacías de la casa en el segundo piso y la transformó en su oficina, manteniendo así una rutina que hace más llevadero el encierro. Un poco más compleja ha sido la adaptación al teletrabajo para los actores Marcial Tagle y Luz Valdivieso, quienes viven aproximadamente hace 10 años en el sector. Si bien su casa actual tiene varias habitaciones, éstas no están habilitadas para el trabajo a distancia, por lo que Marcial ha tenido que armar una oficina improvisada en la pieza de servicio para trabajar temporalmente desde ahí.

Luz recuerda que antes del encierro obligatorio los vecinos se encontraban en la Plaza Uruguay de manera cotidiana. Su uso era intenso, pasando de talleres de yoga a cabildos ciudadanos, o de tardes de cine a mañanas de intenso entrenamiento deportivo. Uno de los espacios que espera que reabra pronto es el Café Al Aire Libro, implementado por la Municipalidad de Providencia en 2012 en la misma plaza, el cual permite sentarse a leer el diario con un café la mañana del domingo o pedir libros prestados para las tareas escolares de sus hijos. Este espacio literario está en constante evolución, siendo la comunidad el principal actor que incide en estos cambios a través de retroalimentaciones canalizadas por la activa Junta de Vecinos Plaza Uruguay, manteniendo así una comunicación constante con el municipio.

Otro evento que los vecinos recuerdan con nostalgia son las ya clásicas ventas de garage barriales, las cuales eran esperadas con ansias tanto por los vecinos del barrio como los de los barrios aledaños. Mientras los residentes abrían sus casas para vender cachureos y antigüedades, los visitantes podían mirar con curiosidad los rincones de algunos espacios interiores y aprovechar de entablar amistades durante los intercambios que luego se mantenían a través de los años. No era extraño que uno vendiera el antiguo peinador de la abuela para partir de inmediato a otra casa a comprar un par de viejas sillas de madera, las cuales eran reparadas y repintadas para darles una nueva vida.

La urbanización de Providencia está llena de historias como esta, donde grandes haciendas y chacras fueron loteadas y transformadas en barrios residenciales. Si bien ya no hay caballos dando vueltas por Diego de Almagro, y se cambiaron caballerizas por antejardines, los árboles de la Plaza Uruguay nos recordarán por siempre que si uno tomaba la Av. Limited hacia el oriente, partiendo desde la Plaza Pedro de Valdivia, se llegaba al haras de don Ricardo Lyon y a su enorme pista hípica. Hoy nos quedan las antiguas casas y un trazado urbano que refleja lo mejor de la ciudad jardín, transformándose así en una de las áreas residenciales más consolidadas de la comuna. Luz Valdivieso resume de buena forma lo que su barrio significa para ella: “La plaza es lo fundamental. Tenemos buenos vecinos, nuestra Junta de Vecinos funciona bien, hay buena conectividad con el transporte público y aún así es un barrio tranquilo. Uno puede salir de noche y encontrarse con gente”.

FVB Propiedades.-

Arbotante – Arquitectura & Patrimonio.

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2 Comments

  1. Soledad merino el marzo 21, 2021 a las 12:54 pm

    Me encanto el reportaje . Gracias !!
    Excelente aporte

  2. FVB el marzo 25, 2021 a las 11:42 am

    Muchas gracias Soledad!!!

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